Cómo usar y cuidar las ollas de acero inoxidable para que duren toda la vida

Por qué se pega la comida, cómo quitar las manchas de colores y qué no hacer nunca con una olla de acero.

Por la redacción de Sobremesa6 min de lectura
Cazo de acero humeando sobre el fuego en una cocina en penumbra

El acero inoxidable es el material más agradecido de la cocina: no suelta nada a los alimentos, aguanta temperaturas altas, va al horno y, bien tratado, dura décadas. Pero tiene su manera de usarse. Estos son los puntos que más dudas generan.

Precalentar: la regla de oro

Casi todos los problemas de comida pegada vienen de echar el alimento con la olla fría. El acero tiene poros microscópicos que se contraen al calentarse; si el alimento entra antes, se queda agarrado.

Haz la prueba de la gota: calienta la olla vacía a fuego medio 2-3 minutos y echa unas gotas de agua. Si se evaporan al instante, aún no está. Si forman una bolita que patina por el fondo, está lista. Entonces añade el aceite y, después, el alimento.

No muevas la carne demasiado pronto

Cuando sellas carne o pescado, al principio se pega. Es normal. Espera: cuando la superficie se dora, se despega sola. Si tienes que forzarla con la espátula, aún no ha llegado el momento.

Sal siempre en agua caliente

Echar sal en agua fría puede dejar pequeños puntos blancos o picaduras en el fondo con el tiempo. Añádela cuando el agua ya hierva y remueve para que se disuelva.

Manchas y limpieza

  • Manchas de colores (arcoíris): un paño con vinagre blanco las quita en segundos. Son por el calor, no un defecto.
  • Restos blancos de cal: hierve agua con un chorro de vinagre 5 minutos.
  • Comida quemada: cubre el fondo con agua y una cucharada de bicarbonato, lleva a ebullición y deja enfriar. Se despega con una espátula de madera.
  • Evita estropajos metálicos y lejía: rayan y dañan la capa protectora.

Lavavajillas, ¿sí o no?

La mayoría de ollas de acero inoxidable pueden ir al lavavajillas, pero a mano conservan mejor el brillo. Si las metes, sécalas al terminar para evitar marcas de agua.

En resumen

Precalienta, usa la grasa justa, ten paciencia al sellar y limpia con vinagre o bicarbonato. Con eso, tus ollas de acero estarán mejor dentro de diez años que el día que las compraste.

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